El pasado día 14 de marzo rezamos el Vía Crucis, un acto de oración y reflexión en el que seguimos el camino del sufrimiento de Jesús, recordando sus momentos más dolorosos hasta su muerte en la cruz. Al rezarlo, hemos profundizado en su sacrificio, meditando sobre el amor incondicional que mostró por nosotros. Este gesto nos invita a unirnos más a su pasión, a reconocer el valor del sacrificio y a fortalecer nuestra fe, especialmente en tiempos de prueba.